Nada es para siempre, ya lo decían, todo llega, todo pasa y nada permanece, la vida está en constante cambio, dando giros y tú con ella.
Siempre nos va resituando, en un punto u otro, a veces nos gusta más, a veces menos.
A veces esos giros nos hacen empezar de nuevo, construir una nueva vida con sus propios cimientos.

Es normal al principio no saber ni de dónde sacar esos ladrillos que formarán tu nueva vida, lo que está claro es que haberlos los hay, sólo hay que tener paciencia y la actitud adecuada para sacar la motivación que falta cuando tu anterior vida se ha desmontado y toca construirla de nuevo.

¿Pereza? mucha, lo que está claro es que si no empiezas a poner la base, difícilmente llegues a ver esa pared que deseas y eso, por difícil que sea, depende de ti. Es un medio para un fin, una inversión a corto plazo de la que sólo verás los resultados pasado un largo periodo.

Los cambios pueden ser complicados, pero nos dan la oportunidad de reinventarnos de nuevo,y quien sabe, quizá, más allá del miedo, las dudas, etc, nos espera algo mejor, pero sólo lo sabremos si lo intentamos.

En este punto quiero recordarte que la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces, es decir, que lo que ahora cuesta una eternidad es aquello que nos llevará al éxito, ya sea personal o laboral. ¿Por qué no intentarlo?

Arbol

La idea de que la vida cambia, es un concepto que a priori puede generar indefensión, pero no te olvides que tú eres el que haces de tu presente una mejor situación y eso, solamente depende de ti.

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