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Mis planes se han roto por culpa del coronavirus. El COVID-19  nos ha puesto en jaque a todos. Nos ha paralizado la vida sin previo aviso con todo lo que ello conlleva. Nuestro presente y futuro se está viendo truncado, pero, para algunas personas que en este 2020 iban a hacer cambios con los que soñaban, esta crisis les ha golpeado fuertemente.

Planes de boda, mudanzas, cambios de trabajo, vacaciones organizadas entre otros muchos planes de vida que se han tenido que posponer o anular debido a esta situación ajena a nuestro control.

Nos robaron nuestros planes, pero jamás nos robarán nuestros sueños

LA FRUSTRACIÓN

Es de esperar que la emoción predominante en estas circunstancias sea la frustración. Como a un niño pequeño al que le roban su juguete, hoy de adultos nos sentimos exactamente igual. Rabia, llanto inconsolable con pataleta incluida. No podemos creernos que aquello con lo que tanto soñábamos y en lo que tanta ilusión y esfuerzo hemos puesto se haya paralizado.

“¡A mi!” “¿Porque yo?”  “¿Qué tiene la vida en mi contra?” “¿Justamente tenía que ser ahora?”

La respuesta es fácil, desafortunadamente, a la vida no le importa demasiado nuestros planes y nuestras ilusiones, la vida simplemente ocurre y a veces te pilla metido en el ajo. Otras veces pasamos desapercibidos y airosos de la situación. Pero, dar vueltas constantemente a esta situación, a pesar de que en un principio sea lo normal, puede llegar a provocarnos mucha angustia y desesperación ante algo de lo que realmente no podemos hacer nada.

No eres el único/a al que sus planes se le han roto en pedacitos. Sé que no consuela, pero puede aliviar saber que la vida no tiene un plan maquiavélico en tu contra. El otro lado de la moneda es que, si tenías un gran plan para el 2020, significa que tienes vida, ilusiones, planes y gente con los que compartirlo. ¿No es esa una fortuna?

¿QUÉ  PODEMOS HACER PARA MANEJAR LA FRUSTRACIÓN?

  • Lo primero es permitirte sentirte mal. Tienes derecho a enfadarte, llorar, sentir rabia y lamentarte por los sueños que no pudiste cumplir. Validar tu emoción y no tratar de cambiarla te va a permitir expresar tu dolor y en consecuencia vivir con coherencia con lo que te está ocurriendo.

Pero, pasado un tiempo, puedes preguntarte: “¿seguir así me va a ayudar a encontrarme mejor?” Si la respuesta es no, entonces tendremos que trazar un plan para conseguir  poco a poco sentirte mejor.

Todo llega y todo pasa. Esto también pasará…

  • Puedes preguntarte: ¿que no haya ocurrido cuando había planeado significa que no pueda ocurrir?

-Si tu plan puede seguir adelante en el futuro, ahí tienes la solución. Puedes seguir centrándote en la alegría de tener un sueño y seguir preparándolo como antes lo habías hecho. El plan no se ha roto, sólo ha cambiado de fecha.

Sí, desafortunadamente tu plan se tiene que interrumpir completamente puedes preguntarte. ¿Existen otras vías o planes para llegar a un destino similar al que me había propuesto? ¿Necesitaba realmente ese plan para ser feliz? ¿Puedo ser feliz de otra forma?

  • El día “D” puede ser un día realmente complicado y aunque haya que dar lugar a sentirnos tristes al pensar en cómo estaríamos ahora en ese momento, te sugiero que lo celebres igualmente. Hacer una pequeña celebración o ritual de despedida puede ayudarnos a llevar el día un poco mejor, a encajar la desilusión del momento y a despedirnos de lo que pudo haber sido y no fue.

Soltar el pasado nos ayuda y prepara para recibir el futuro con los brazos abiertos.

  • Puedes construir una “caja de los recuerdos”  en la que introduzcas pequeños símbolos sobre ese plan que se quedó sin cumplir con el objetivo de depositar ahí las emociones que te generan dolor y malestar pero que también te ayudan a recrearte en la ilusión de ese plan que tarde o temprano se cumplirá.

Acude a tu caja siempre que necesites hablar o pensar sobre el tema, recréate un rato ahí observando y sintiendo los objetos que has depositado. Esta caja te ayudará a concederte un tiempo y un espacio para sufrir tu pérdida con la finalidad de lograr enfocarte  en el resto de cosas que componen tu vida.

  • Recuerda que la vida continúa. Permanecer con actitud y no hundirse ante las pérdidas nos ayuda a avanzar y a descubrir lo que el camino tiene para nosotros más adelante.

Esto no es más que un alto en el camino. Aprovecha para parar, descansar, examinar la ruta y recargarte de energía y nuevas ilusiones para seguir en el sendero de la vida.

Si tus planes se han cancelado o simplemente han cambiado pero no consigues gestionar la frustración, la tristeza y la rabia por la situación, no dudes en escribirme https://sheilavaleropsicologia.com/contacto/ para que podamos analizar qué te puede está bloqueando y porqué no estás consiguiendo adaptarte al nuevo cambio.

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